domingo, 16 de septiembre de 2012

“Decir que salimos a la calle dos millones de personas, cuando es imposible que en el espacio ocupado quepan más de 600.000, sí que es tomarnos por imbéciles”

Antonio Robles/Remitido.- Ya no es hora de advertir. Quien no se haya despertado a estas alturas, no lo hará nunca. El nacionalismo catalán ha logrado el éxito más increíble. No me refiero a las 300 ó 600.000 personas sacadas a la calle, sino haberlo hecho envuelto en aires de libertad y pose de víctimas con un discurso profundamente reaccionario, sin que nadie parezca percibirlo como tal. Ese es su peligro, y no su número. De ahí la superioridad moral que exhiben contra la progresividad fiscal sin ni siquiera ruborizarse. Y sin que la izquierda y los sindicatos digan ni mu. Bueno, en realidad personajes como Pepe Álvarez de UGT sí dicen, pero a favor de todos los mantras nacionalistas. Un mafioso no serviría mejor al señor que le paga el bocadillo.
Ha cristalizado una confianza infinita en el sueño de la independencia. Ya no respetan el tabú que hacía de la secesión un abismo. De tanto traspasar la línea roja sin que haya consecuencia alguna ni reproche, han acabado por creerse de verdad que pueden alcanzar el sueño. Se han vuelto inmunes a la responsabilidad, todo les parece posible sin coste alguno. Una gran mentira, pero ¿quién se quiere ocupar de esa nimiedad cuando al otro lado de una simple manifestación está la tierra prometida?
No se sienten con ningún deber ético ni democrático con el resto de ciudadanos españoles, ni les importa un carajo la separación de poderes. Ellos están por encima de ellos, porque la democracia es española. Hasta el respeto a ésta pasa por el adjetivo catalana: sólo es democracia si es catalana. Por eso incumplen cualquier sentencia que cuestione su construcción nacional.
Si ese medio millón de personas tuviera frente a ellos a los socialistas del PSC, al resto de la izquierda, y junto a los liberales no nacionalistas plantaran batalla, esa manifestación de esteladas, con sus marchas de antorchas encendidas, sólo sería la ultraderecha tópica y racista de cualquier país europeo actual. Un peligro, sin lugar a dudas, pero reducido a la nada por la oposición poderosa de la razón y los valores de la libertad.
Desgraciadamente, no estamos en ese escenario democrático, sino en el de los típicos contextos fascistas (postmodernos). No tienen oposición. Han alcanzado la hegemonía cultural y con ella se ha disparado el desprecio por todo cuanto no es idéntico a ellos mismos. Cuando hace años denuncié en una conferencia en la Universidad de Salamanca que el ejército de Cataluña eran los maestros y los periodistas, me dijeron de todo. Hoy ese ejército ha envenenado la mente y el corazón de dos generaciones de jóvenes y ha desatado los instintos más resentidos de los humillados por el franquismo. El monstruo pronto exigirá a sus creadores el tributo envenenado de pesadillas que le inocularon para arrastrarle a asustar a Madrid.
Pero la realidad es tozuda. El independentismo miente, manipula nuestras emociones y nos convierte en irresponsables. Dentro de la masa, todos se sienten inmunes. Pueden decir y hacer cuánto se les antoje. Y llevar adelante las peores empresas. Incluso contra sí mismos.
Políticos y periodistas son lo mismo en Cataluña: Mònica Terribas, la exdirectora de TV3, y actual consejera delegada y editora del diario independentista ARA, citaba al catalanista Joan Sales en el acto institucional de la Diada del 11 de septiembre: “Desde hace 500 años los catalanes hemos sido unos imbéciles”. Y se preguntaba con voz engolada: “¿Se trata, pues, de dejar de ser catalanes? No, se trata de dejar de ser imbéciles”.
• Jugar a la puta y a la ramoneta durante 30 años con el resto de españoles y presentar al catalanismo de CiU como un sincero colaborador del Estado, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Asegurarnos que España nos roba, mientras CiU ha esquilmado 3,3 millones de euros del Palau de la Música, y Felix Millet sigue en la calle, eso sí que es tomarnos por imbéciles a los ciudadanos catalanes.
• Asegurarnos que el expolio fiscal es el culpable de los 48.000 millones de déficit y no el despilfarro y la desastrosa gestión del gasto público de los diferentes gobiernos de la Generalitat, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Difundir que Cataluña se puede separar de España sin traumas y seguir en la Unión Europea, cuando la realidad jurídica es que se quedaría fuera de la UE, y su retorno sería complicadísimo por tener que ser admitida por unanimidad ­–cuando Francia, por ejemplo, sería la primera interesada en que no cundiera el ejemplo en Córcega, la Bretaña, Aquitania, el Rosellón o el País Vasco francés–, eso sí que es tratarnos a los ciudadanos catalanes como imbéciles. O reconocerlo, como ha hecho Jordi Pujol, para añadir a continuación “que no sería tan grave”, eso es tomarnos por imbéciles y con recochineo.
• Encizañar a los catalanes con el expolio fiscal sin contraponer las ventajas del mercado español como cliente, y los peligros de perderlo, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Lograr convencernos de que estudiar en la lengua materna era un derecho humano inalienable cuando los niños catalanohablantes eran obligados a estudiar en castellano, y decirnos lo contrario ahora, para impedir que tengan ese mismo derecho a estudiar en la lengua materna los niños castellanohablantes, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Ocultar que, una vez fuera de Europa, nadie aseguraría las pensiones de nuestros jubilados, porque no hay dinero ni para los gastos corrientes del mes que viene, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Hacernos creer que una vez logrado el Estado propio, la cohesión social sería aún mayor porque la lengua catalana sería la única oficial y habríamos salvado la cultura catalana, cuando semejante racismo cultural provocaría el enfrentamiento, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Vendernos que la democracia consiste en el derecho a decidir, incluso por encima de la separación de poderes, la constitución y el cumplimiento de las sentencias judiciales, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Decirnos que lo primero es la independencia y después ya veremos, eso sí que es tomarnos por imbéciles y jugar con nuestra hacienda y nuestras vidas.
• Convencernos de que si Cataluña se separa de España, igualmente podría seguir jugando la liga de fútbol con ella, eso sí que es tomarnos por imbéciles; o lo contrario, que si nos separamos –para los nacionalistas no existe el principio de contradicción– el Barça y el Español jugarían siempre la champions leage, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Enzarzarnos con el resto de españoles, insultarlos, despreciarlos, y pretender que sigan comprando nuestros productos, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Pretender convencernos de que con la independencia las tensiones sociales se reducirían a cero, nuestra hacienda pública acabaría con el paro y la renta per cápita se dispararía, cuando es con ella donde empezarían las frustraciones, la inestabilidad, la desconfianza de los mercados, y los odios entre los excluidos por el nuevo orden, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Enseñar que la Guerra de Sucesión a la corona de España fue una guerra entre España y Cataluña y sacralizar a Rafael de Casanova por morir heroicamente en el cerco a Barcelona de 1714, cuando lo hizo a los 82 años como un español más, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
• Difundir que salimos a la calle dos millones de personas, cuando matemáticamente es imposible que en el espacio ocupado quepan más de 600.000, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
“No hay manera de llevar adelante un Estado propio sin una hacienda propia”, acaba de decir Oriol Pujol ayer por la mañana en RAC-1 para seguir jugando a la puta y la ramoneta con España y preparar la secesión de Cataluña. El presidente del Gobierno ya lo sabe. Cualquier cesión insolidaria con el resto de españoles, será empleada para la secesión.
P.D. No han ganado la guerra, sólo una batalla, la de la propaganda y la sugestión. España aún no ha hecho nada en estos 30 años. Han avanzado como el ejército alemán en Polonia. Sin oposición alguna. Es hora de que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición dejen sus tentaciones partidistas y se unan para contrarrestar tanta demagogia. España debe movilizar a sus líderes culturales, políticos, económicos y deportivos. La guerra populista que nos preparan la están ganando con el control de los medios de comunicación y la escuela. Despierten. O mañana será tarde. Nada está perdido. Todo es posible todavía.
*Profesor y ex diputado de Ciutadans.
Fuente: AD

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Un general sirio lamenta la “ceguera” de los europeos: “¿No se dan cuenta que les estamos protegiendo de los islamistas?”

 
 
Un general sirio encargado de las operaciones en el oeste de Alepo ha dicho a la agencia de noticias AFP que los europeos muestran una “ceguera” con el apoyo a los rebeldes contra el régimen del presidente Bashar al-Assad. Las fuerzas de Assad son “la última presa que está frenando el flujo de islamistas hacia Europa” dijo el general.
El general es un miembro de la Guardia de élite del Ejercito Republicano y se encarga de ejecutar las operaciones del régimen en algunas de las batallas más brutales de la ciudad.
“Tenemos que tomar las zonas en poder los de los terroristas, y reducir al mínimo la destrucción de la ciudad y mantener a la población civil de nuestro lado”, dijo el general de 53 años.
“Tenemos delante de nosotros a terroristas que ocupan tierras con hombres armados que llevan a cabo emboscadas o bombardeos. Por tanto, debemos primero revisar todos los edificios, y luego desactivar las bombas para asegurar que la zona es segura”, señaló.
Desde principios de agosto, el ejército ha desplegado unidades de élite a Alepo. La Guardia Republicana es responsable de retomar el oeste de la ciudad y las fuerzas especiales se han encargado del centro.
En las últimas dos semanas, el ejercito ha arrebatado el control del barrio cristiano de Judeidah, en la ciudad vieja de Alepo, y avanzan hacia el distrito Sayyed Ali.
“Hay algunos sirios del norte y de los campos cercanos de Alepo entre los rebeldes, pero en su mayoría son extranjeros. En su mayoría son chechenos, turcos, afganos, libios y tunecinos”, aseguró el alto mando, extendiendo documentos de identidad que parecía ser de hombres de Turquia.
De las actitudes occidentales y de los europeos en particular, sobre esta guerra, expresó incredulidad.
“¿No entienden que somos la última presa que está frenando el flujo de islamistas hacia Europa?”, se preguntó el general. “Qué ceguera”, remachó.

Fuente: Alerta Digital

martes, 11 de septiembre de 2012

Diada del 11 de Setiembre, la gran mentira independentista


 

Alrededor del 11-S, los nacionalistas han construido una gran mentira, un mito. Muchas personas no celebramos la Diada ya que no queremos ayudar con nuestra participación a perpetuar una vulgar mentira.

La verdadera historia del 11 de septiembre

Los catalanes que intentamos mantener la dignidad y la honradez intelectual, los que creemos que la nación es un conjunto de leyes que nos iguala a todos en derechos y deberes, los que no estamos dispuestos a inventarnos el pasado, también conmemoramos el 11 de septiembre. Pero por distintos motivos.
Conmemoramos que el 11 de septiembre de 1714:
  1. Los catalanes se levantaron en armas en nombre de España para defender la libertad de todos los españoles.
  2. No hubo enfrentamiento entre regiones.
  3. No hubo el menor asomo de cantonalismo, ni intento de segregación de ningún género.
  4. Ningún ejército español (o castellano) tomó Barcelona.
  5. Los vencedores no intentaron destruir una supuesta “identidad nacional catalana”.
  6. No se prohibió la lengua catalana.
  7. No despertó la menor reacción “nacional” catalana como respuesta a una inexistente agresión españolista.
  8. Supuso el fin de una estructura estatal arcaica y el inicio del despegue económico de Cataluña.
  9. No convirtió en mártir a nadie.

Los catalanes se levantaron en armas en nombre de España
Los habitantes de algunas ciudades catalanas se levantaron en armas contra una oligarquía comercial barcelonesa que imponía sus intereses y en nombre de la libertad de España y de todos los españoles. Ferrán Soldevila, historiador nacionalista catalán:

“Hasta el último momento de la lucha los objetivos habían sido los que se hacían constar en el documento dirigido al pueblo: salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España” (F. Soldevila, Moments crucials de la Història de Catalunya).
¿Por qué los nacionalistas de hoy han tergiversado los hechos que los nacionalistas de ayer reconocían como ciertos? ¿Por qué historiadores radicalmente nacionalistas como Soldevila coinciden en su explicación de los hechos de 1714 con historiadores no nacionalistas, mientras hoy difieren totalmente e inventan unos hechos que no sucedieron?

No hubo enfrentamiento entre regiones
Al revés de lo que inventan hoy los nacionalistas, la guerra de Secesión no supuso el enfrentamiento entre Cataluña- Austria y España (o Castilla)-Francia. Ciudades y comarcas pertenecientes al antiguo reino de Aragón como Castellón, Alicante, el valle de Arán, el interior de las provincias de Barcelona y Valencia, Calatayud o Tarazona, fueron partidarias de Felipe V, el rey Borbón. Y lugares como Madrid, Alcalá o Toledo se declararon fieles al aspirante austriaco, el archiduque Carlos. El enfrentamiento interterritorial de 1714 es otra patraña más inventada por el nacionalismo para negar el carácter de guerra civil que tuvo aquella sucesión al trono.

Ningún ejército español tomó Barcelona
Las fuerzas que integraban el ejército de Felipe V estaban formadas por soldados procedentes de varias regiones españolas y aun de países europeos. De él formaban parte varios miles de soldados nacidos en Cataluña. En cuanto al bando supuestamente catalán, los soldados que se enfrentaron a Felipe V y fueron derrotados el 11 de septiembre de 1714 estaban mandados por un general, Antonio de Villarroel, que en su última arenga recordó a las fuerzas bajo sus órdenes que estaban luchando “por nosotros y por toda la nación española”.

Los vencedores no destruyeron la identidad nacional de nadie
El fin del arcaico sistema foral que había estado vigente hasta 1714 fue abolido sin que en tal medida existiera la menor voluntad de acabar con una “identidad nacional” que solo se inventaría doscientos años después con personajes como Prat de la Riba. Es otra muestra más de supina ignorancia histórica, cuando no de mala fe y de manipulación, sostener que semejantes argumentos podían encajar en la mentalidad y las estructuras políticas y jurídicas del siglo XVIII.
Felipe V juró en 1702 fidelidad a las leyes de Cataluña, cosa que no siempre habían hecho sus predecesores. Pero los sublevados de 1714 cometieron un delito de lesa majestad. Habían traicionado su juramento de fidelidad y eran culpables del peor de los pecados políticos de la época. No hay aquí relación jurídica entre estados (solo existía uno) sino una traición a la lealtad debida expresada a través de compromisos personales y colectivos con la dinastía. De modo que los privilegios de las zonas derrotadas fueron abolidos como castigo a la traición dinástica, en modo alguno como procedimiento para destruir una nación que no existía.

Nadie persiguió la lengua catalana
Los decretos de Nueva Planta, a través de los cuales se articuló el Estado adaptándolo a los mismos criterios modernizadores que se estaban aplicando en otros países y que se consideraban esenciales para organizar con mayor eficacia el único país que existía, es decir, España, en ningún momento prohibieron el uso de la lengua catalana. Los nacionalistas no pueden mencionar ni una sola línea de aquel texto en que se prohiba el uso del catalán. Por la sencilla razón de que no era esa la intención de los decretos. Además el catalán no se utilizaba en la documentación administrativa, jurídica, etc., de las instituciones catalanas. La lengua de la administración, en Cataluña como en toda España, era el latín. Mal podía pues prohibirse el catalán.
Lo único que legislan en este sentido los decretos de Nueva Planta es que los documentos de la Audiencia de Barcelona debían abandonar el latín para usar el castellano. Y esa norma se adoptó en toda España. Se puede argumentar que fue una medida injusta. Pero eso también será falsear la realidad porque supone juzgar con criterios actuales los códigos que regían hace 300 años.
No hubo una reacción “nacional” catalana porque no hubo agresión españolista
Tras el 11 de septiembre de 1714 nadie en Cataluña lamentó los hechos en el sentido en que se plantea hoy. No hubo una reacción de carácter nacionalista, catalanista, frente a la toma de Barcelona. No existe un solo documento, del tipo que sea, que recoja la queja de un pueblo agredido, de una nación vejada y sometida, o la lamentación por la supuesta prohibición del catalán. Resulta un poco extraño.

Si 1714 fue una derrota de la “nación” catalana frente a España, ¿por qué ningún contemporáneo lo proclama? ¿Tal vez el miedo, la represión? Pero tampoco lo proclaman los hijos de los derrotados. Ni sus nietos. Durante 150 años nadie se queja del episodio del 11 de septiembre. De hecho no existe la menor protesta hasta que llegan los inventores del nacionalismo, a finales del siglo XIX. La fiesta del 11 de septiembre no se establece hasta 1901, es decir, cuando cuatro extraviados que defienden los intereses económicos de las clases dirigentes catalanas se han inventado ya lo de que Cataluña es una nación. ¿Dos siglos sin sentirse agraviados como nación? ¿No será que no hubo agresión nacional?

1714 supuso el despegue económico de Cataluña
Con el desmantelamiento de los últimos residuos feudalizantes de la arcaica sociedad española de la época gracias a leyes importadas de Europa como los decretos de Nueva Planta, la economía catalana quedó lista para iniciar su despegue y pudo convertir el Principado en la región más próspera de España. Las medidas políticas del rey Borbón sentaron las bases del desarrollo económico catalán de los siglos XVIII y XIX. Sin el fin de los arcaicos privilegios de la monarquía austriaca tanto en Cataluña, como en el País Vasco, como en el resto del país, España hubiera permanecido anclada quién sabe cuánto tiempo más en el pasado.

No hubo mártires en 1714
La represión que siguió a la toma de Barcelona fue del mismo tipo y alcanzó la misma intensidad que la desatada en cualquier otro episodio de guerra civil, con independencia de la región que lo viviera. La brutalidad de las represalias resulta espantosa contemplada desde nuestro actual punto de vista, pero no fue más sanguinaria por estar dirigida a los sublevados de Barcelona.
Ni siquiera su supuesto líder, Rafael Casanova, se comportó como el héroe y mártir que hoy nos presenta el nacionalismo. Casanova, que no quería resistir frente al ejército de Felipe V sino negociar la entrada de las tropas en la ciudad, no mostró el menor ardor patriótico y falsificó el certificado de su propia defunción para huir de la ciudad disfrazado de fraile. Se instaló a pocos kilómetros, en Sant Boi de Llobregat, y ejerció tranquilamente su profesión de abogado. No perdió ninguno de sus bienes y a los pocos años fue perdonado públicamente por el rey Felipe V.
Este es el héroe de la sin igual resistencia frente al ejército invasor castellano que acabó con la independencia de Cataluña el 11 de septiembre, en 1714. Esta es la historia que se han inventado los nacionalistas que hoy se reúnen en Barcelona para conmemorar una patraña de este calibre.
Pues bien, los catalanes que no hemos perdido la dignidad también conmemoramos el 11 de septiembre. Celebramos que todo lo que nos contaron era mentira. Nos regocijamos al comprobar que nos hemos podido librar de la losa del pensamiento único nacionalista, falsificador y mentiroso, para descubrir que los hechos que de verdad sucedieron tenían que ver con los intereses económicos de la oligarquía comercial de la época y no con los intereses de la mayoría de la población, mucho menos con una suerte de guerra interterritorial.

Fuente: Ronda Resiste

Rosell va a la manifestación independentista de la Diada

Video: El Barça celebra la Diada Nacional de Cataluña

Fuente: AS

Amanecer Dorado inspeccionando tenderetes


domingo, 9 de septiembre de 2012

Los débiles caen, los fuertes siguen...

Nueva Kawasaki Ninja 300


 

Si hasta ahora la prensa coincidía en señalar a la Ninja 250 como la moto más deportiva en la cilindrada del cuarto de litro que había en el mercado español, ahora no habrá discusión alguna. La marca japonesa lanzará al mercado una nueva versión de 300 cc. que sustituirá a la dos y medio que había hasta ahora.

El motor de la nueva Ninja 300 será el mismo bicilíndrico paralelo, aumentado hasta los 296 cc. y rendirá una potencia de 39 CV. a 11.000 rpm. y un par de 2,8 Kgm. a 10.000 rpm.

Pero en la nueva Ninja no sólo veremos un motor más potente. La parte ciclo también viene con novedades, como un chasis más estable y que minimiza las vibraciones del motor. Además, la Ninja 300 equipará embrague anti-rebote, propio de las motos de competición. La rueda trasera ahora es más ancha y pasa a ser de 140/70 17".

En cuanto al cuadro de instrumentos, la Ninja 300 dispone de un cuentavueltas analógico y una pantalla LCD en la que encontraremos información sobre el nivel de combustible, doble cuentakilómetros parcial, reloj e indicador de conducción eficiente, entre otros.

Mirando de reojo a la ZX-6R
El nuevo doble faro delantero de la Ninja 300 nos recordará rápidamente a su hermana mayor de 600 cc. La cúpula deportiva también emula a la que equipa la Ninja 600. Otros componentes adaptados claramente de la competición son los estribos de aluminio, así como el sistema ABS de frenos, con los mismos componentes que el de sus hermanas mayores. El silencioso de la 300 también nos recordará al que equipa la hermana mayor.

Pero en la Kawa 300 la deportividad no está reñida con la comodidad en marcha y la disipación del calor ha sido uno de los puntos en los que se ha trabajado en la nueva deportiva japonesa de 300 cc. El carenado de la moto -muy parecido al de la ZZR1400- dispone ahora de unas aperturas más anchas, así como una cubierta del ventilador del radiador. Esto provoca la disipación del calor y que éste llegue en menor medida al piloto.

La nueva Ninja 300 llegará al mercado a principios de 2013 en los colores Verde Lima y Negro.

Fuente: Motos.net

martes, 4 de septiembre de 2012

El mayor enemigo eres tú



Por tu amor por ti mismo y por esa indulgencia propasada que mira solo por tí. Por tu fanfarrona docilidad frente a la lisonja y la adulación. Por tu deseo de reconocimiento. Por tu gusto por la carrera y por la excelencia. Por tu egoísmo, por la dudas que te suponen dividir tu pan, “cortarte un brazo”, arriesgar el calor del hogar, o poner en peligro la seguridad artificial de tu aparente estabilidad: esa seguridad de muerto viviente que no se percata de que ya no vive.
El primer enemigo eres tú. Por el temor a desconcertar, por el miedo de ser marginado, por la baba que te sale de los labios ante la mínima posibilidad de ser acogido y reconocido por el consenso de las momias hablantes.
Con tu adhesión a todos los clichés del pensamiento débil y de la crítica cortés, de la política resbaladiza y del lenguaje banal. Tú eres la globalización. Tú eres el asesino de Europa y del Tercer Mundo, tú eres la renuncia. Y más lo eres cuanto más pretendes convencerte de lo contrario; sin ahondar demasiado en el fondo ni autoexaminarte para conocer la verdad.
La oposición real no es solo política o ideológica, es sobretodo un modo de ser.
 
 


 
Fuente: Dirdam.info

sábado, 1 de septiembre de 2012

Pásate al lado oscuro

 




Pásate al otro lado, pásate al lado oscuro, ven con nosotros, tu vida no será mejor, eso no lo podemos garantizar, pero si aseguramos que vivirás verdaderamente.